la luna
Me siento en la terraza , huyendo del calor al abrazo de la suave brisa nocturna, mirando la noche extenderse frente a mi como un tapiz de estrellas sostenido por el solitario campanario de la iglesia.
No hay ningun ruido, ni siquiera se oye gente rezar. Esta es una noche especial, algo flota en el aire hoy, el viento lo trae en susurros, como un murmullo lejano.
De repente sucede; detras de las colinas asoma un ligero filo de luz brillante, como una espada que corta las tinieblas. Los árboles se perfilan contra él, formando un coro de sombras chinescas.
Luego el filo aumenta, convirtiendose en una cascada que inunda con su resplandor las cumbres en el horizonte, dando la ilusión de un incendio azul, como los fuegos fatuos de los cementerios, solo que mucho mas intenso.
Finalmente la luna se asoma en todo su esplendor,con el carro de la diosa Diana tirando de ella en medio de flamas de luz:
Las puertas del otro mundo se han abierto y la comitiva de la obscura Hécate se extiende por el horizonte como una jauría de espectros hambrientos.
Y en toda la noche, la única criatura viviente que presencia esta escena , el unico testigo de este espantoso prodigio,soy yo.
Me doy cuenta de ello demasiado tarde: Ellos tambien me han visto y se dirigen hacia mi, semejantes a monstruos de locura salidos de la imaginacion de algun pintor medieval, arrastrandose en el aire, aullando, extendiendo sus garras ...
A veces, en noches como esta, me gustaria no tener la costumbre de desvelarme tanto...
No hay ningun ruido, ni siquiera se oye gente rezar. Esta es una noche especial, algo flota en el aire hoy, el viento lo trae en susurros, como un murmullo lejano.
De repente sucede; detras de las colinas asoma un ligero filo de luz brillante, como una espada que corta las tinieblas. Los árboles se perfilan contra él, formando un coro de sombras chinescas.
Luego el filo aumenta, convirtiendose en una cascada que inunda con su resplandor las cumbres en el horizonte, dando la ilusión de un incendio azul, como los fuegos fatuos de los cementerios, solo que mucho mas intenso.
Finalmente la luna se asoma en todo su esplendor,con el carro de la diosa Diana tirando de ella en medio de flamas de luz:
Las puertas del otro mundo se han abierto y la comitiva de la obscura Hécate se extiende por el horizonte como una jauría de espectros hambrientos.
Y en toda la noche, la única criatura viviente que presencia esta escena , el unico testigo de este espantoso prodigio,soy yo.
Me doy cuenta de ello demasiado tarde: Ellos tambien me han visto y se dirigen hacia mi, semejantes a monstruos de locura salidos de la imaginacion de algun pintor medieval, arrastrandose en el aire, aullando, extendiendo sus garras ...
A veces, en noches como esta, me gustaria no tener la costumbre de desvelarme tanto...

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