incomunicado
Repentinamente, todo parecía muy simple, sólo tenía que levantar el teléfono y llamar.
Lo hizo, con un ligero titubeo...Al otro lado, una voz femenina contestó ¿bueno?¿bueno? ; era ella, pero él permaneció en silencio, disfrutando su voz lejana y cercana a la vez, como si pudiera oirla decir "te amo" muy cerca de su oído.
Suspiró. La voz de ella sonó molesta "Ya , por favor, quien quiera que sea, deje de molestar, ya es la tercera vez que llama y no dice nada...". El tan solo volvió a suspirar. Ella debió de oirlo, porque de repente su tono cambió; " ¿eres tu?" preguntó. El no dijo nada, dedicado como estaba a sollozar en el teléfono. Ella guardó silencio por unos instantes, tratando de descifrar los sonidos en el auricular. ¿Estas llorando? preguntó. Pero él no contestó, tan solo se esforzó por calmarse un instante y disfrutar la voz cálida al otro lado . Ella seguía escuchando, intrigada. De alguna forma, creía saber quién se encontraba en el otro extremo de la línea.
Finalmente él se atrevió a decir "Lo nuestro es imposible". Ella lo reconoció enseguida, y sin tardanza dijo, un poco molesta y desconcertada por la situación; "Ya me tienes harta, ¿porque dices eso?"
Y entonces él contestó con una frase contundente, desesperanzadora pero profundamente realista; "porque yo soy un módem y tu una contestadora automática..."
Se hizo un silencio, mientras ella registraba la llamada en su grabación y él enviaba al CPU la información de que el protocolo de comunicación era el incorrecto. Luego ambos se despidieron con un beso y colgaron casi al mismo tiempo.
Lo hizo, con un ligero titubeo...Al otro lado, una voz femenina contestó ¿bueno?¿bueno? ; era ella, pero él permaneció en silencio, disfrutando su voz lejana y cercana a la vez, como si pudiera oirla decir "te amo" muy cerca de su oído.
Suspiró. La voz de ella sonó molesta "Ya , por favor, quien quiera que sea, deje de molestar, ya es la tercera vez que llama y no dice nada...". El tan solo volvió a suspirar. Ella debió de oirlo, porque de repente su tono cambió; " ¿eres tu?" preguntó. El no dijo nada, dedicado como estaba a sollozar en el teléfono. Ella guardó silencio por unos instantes, tratando de descifrar los sonidos en el auricular. ¿Estas llorando? preguntó. Pero él no contestó, tan solo se esforzó por calmarse un instante y disfrutar la voz cálida al otro lado . Ella seguía escuchando, intrigada. De alguna forma, creía saber quién se encontraba en el otro extremo de la línea.
Finalmente él se atrevió a decir "Lo nuestro es imposible". Ella lo reconoció enseguida, y sin tardanza dijo, un poco molesta y desconcertada por la situación; "Ya me tienes harta, ¿porque dices eso?"
Y entonces él contestó con una frase contundente, desesperanzadora pero profundamente realista; "porque yo soy un módem y tu una contestadora automática..."
Se hizo un silencio, mientras ella registraba la llamada en su grabación y él enviaba al CPU la información de que el protocolo de comunicación era el incorrecto. Luego ambos se despidieron con un beso y colgaron casi al mismo tiempo.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home