La cabalgata de los espectros
Surgen de la noche, al fondo de un obscuro tunel, de las profundidades laberínticas de una colina hueca o de la torre abandonada de un castillo en ruinas. Son los espectros de los guerreros que murieron en batalla con honor, pero que olvidaron antes de morir invocar el Divino Nombre.
Pasean sus presencias descarnadas por los páramos y los caminos solitarios, buscando un ser vivo que se sobreponga al terror de su aspecto mortecino y se apiade de su penar recitando una plegaria por el eterno descanso de sus almas errabundas.
Pero nadie es capaz de soportar la horrenda visión de esqueletos y cadáveres plenos de podredumbre , recubiertos de jirones de carne y vísceras colgantes, paseando a lomos de gusanos gigantescos, de enormes larvas de moscas y todo tipo de carroñeros de proporciones descomunales.

Todo ser viviente huye despavorido al encontrar la cabalgata desafortunada o muere de terror sin remedio...
Todo ser viviente menos uno, si es que viviente se puede llamar a un vagabundo errante, como ellos, agonizante por las profundas heridas que el amor le ha infringido, delgado como un muerto, pálido como un cadáver, con sus manos sangrantes a base de escarbar la tierra para hacer un agujero suficientemente profundo para usarlo como tumba...
Este caballero, que hoy sólamente nombraremos como J... acepta ayudarlos para que puedan obtener el descanso eterno que tan merecido tienen. Si, pronuciará una plegaria por ellos, pero con una condición; que primero lo arastren en su loca carrera con el viento y le muestren, a vuelo de pájaro, las tristes llanuras del purgatorio...
Sea pues..
Pasean sus presencias descarnadas por los páramos y los caminos solitarios, buscando un ser vivo que se sobreponga al terror de su aspecto mortecino y se apiade de su penar recitando una plegaria por el eterno descanso de sus almas errabundas.
Pero nadie es capaz de soportar la horrenda visión de esqueletos y cadáveres plenos de podredumbre , recubiertos de jirones de carne y vísceras colgantes, paseando a lomos de gusanos gigantescos, de enormes larvas de moscas y todo tipo de carroñeros de proporciones descomunales.

Todo ser viviente huye despavorido al encontrar la cabalgata desafortunada o muere de terror sin remedio...
Todo ser viviente menos uno, si es que viviente se puede llamar a un vagabundo errante, como ellos, agonizante por las profundas heridas que el amor le ha infringido, delgado como un muerto, pálido como un cadáver, con sus manos sangrantes a base de escarbar la tierra para hacer un agujero suficientemente profundo para usarlo como tumba...
Este caballero, que hoy sólamente nombraremos como J... acepta ayudarlos para que puedan obtener el descanso eterno que tan merecido tienen. Si, pronuciará una plegaria por ellos, pero con una condición; que primero lo arastren en su loca carrera con el viento y le muestren, a vuelo de pájaro, las tristes llanuras del purgatorio...
Sea pues..

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