una vez mas, un espejo
Al asomarme al espejo, no encontré nada.
Volví a mirar. No; se veía una habitación que era exactamente la copia invertida de aquella en que me encontraba, los mismos muebles, la misma lámpara, pero nadie se asomaba al espejo de aquel lado. Vacía.
No se porqué no me asombré, hacía tiempo que sentía como poco a poco iba perdiendo mi reflejo, borrándome del mundo, disolviéndome en el día a día; levantarme innecesariamente temprano, encender la computadora, consultar mi correo, sacar a pasear al perro, ir al gimnasio, comer, ver el televisor hasta tarde, cenar, dormir. Los viernes (siempre los viernes) ir al cine a ver la película recién estrenada en la cartelera, para olvidarla apenas salir de la sala. De vez en cuando (una vez al mes) salir con mi pareja a comer al mismo restaurante de siempre y pedir siempre lo mismo , después de sentarnos en la mesa de costumbre...
Luego empezaron los sueños...
Sueños extraños, en los que yo era un pirata, un caballero medieval, un poderoso mago, un dragón, siempre alguien distinto. ¡y las aventuras! Seres fantásticos, ciudades increibles, mundos maravilllosos poblados de animales nunca antes vistos.
Poco a poco, los sueños se fueron volviendo más intensos, mas reales. La vida cotidiana se fué volviendo un mero trámite entre un sueño y otro, hasta que empecé a soñar de día tambien. Hacía las mismas rutinas, pero mi mente estaba en otro lado; tomaba el desayuno mientras combatía contra un monstruo de sombras en los confines de Haab, la ciudad de las columnas, paseaba al perro mientras conversaba con los sabios de Adernia, iba al cine mientras volaba convertido en un ser de luz entre las Pléyades.
Y poco a poco esos mundos se fueron volviendo más reales, hasta que aquel en el que me movía se convirtió tan solo en una mera ilusión.
Y claro, fue entonces cuando mi reflejo desapareció del espejo.
Me quedé mirando pensativo mi propia ausencia y de repente me di cuenta de que ni siquiera recordaba cómo era la persona que debíería estar ahí.¿era un mago, un guerrero, un dragón, un hombre que vive una vida aburrida?¿quien debia de estar en ese espejo?
Me volteé, libre al fin de mi realidad y me adentré sin dudar un instante en mi mundo de sueños para nunca más volver
Volví a mirar. No; se veía una habitación que era exactamente la copia invertida de aquella en que me encontraba, los mismos muebles, la misma lámpara, pero nadie se asomaba al espejo de aquel lado. Vacía.
No se porqué no me asombré, hacía tiempo que sentía como poco a poco iba perdiendo mi reflejo, borrándome del mundo, disolviéndome en el día a día; levantarme innecesariamente temprano, encender la computadora, consultar mi correo, sacar a pasear al perro, ir al gimnasio, comer, ver el televisor hasta tarde, cenar, dormir. Los viernes (siempre los viernes) ir al cine a ver la película recién estrenada en la cartelera, para olvidarla apenas salir de la sala. De vez en cuando (una vez al mes) salir con mi pareja a comer al mismo restaurante de siempre y pedir siempre lo mismo , después de sentarnos en la mesa de costumbre...
Luego empezaron los sueños...
Sueños extraños, en los que yo era un pirata, un caballero medieval, un poderoso mago, un dragón, siempre alguien distinto. ¡y las aventuras! Seres fantásticos, ciudades increibles, mundos maravilllosos poblados de animales nunca antes vistos.
Poco a poco, los sueños se fueron volviendo más intensos, mas reales. La vida cotidiana se fué volviendo un mero trámite entre un sueño y otro, hasta que empecé a soñar de día tambien. Hacía las mismas rutinas, pero mi mente estaba en otro lado; tomaba el desayuno mientras combatía contra un monstruo de sombras en los confines de Haab, la ciudad de las columnas, paseaba al perro mientras conversaba con los sabios de Adernia, iba al cine mientras volaba convertido en un ser de luz entre las Pléyades.
Y poco a poco esos mundos se fueron volviendo más reales, hasta que aquel en el que me movía se convirtió tan solo en una mera ilusión.
Y claro, fue entonces cuando mi reflejo desapareció del espejo.

Me quedé mirando pensativo mi propia ausencia y de repente me di cuenta de que ni siquiera recordaba cómo era la persona que debíería estar ahí.¿era un mago, un guerrero, un dragón, un hombre que vive una vida aburrida?¿quien debia de estar en ese espejo?
Me volteé, libre al fin de mi realidad y me adentré sin dudar un instante en mi mundo de sueños para nunca más volver

